Desde que se descubrió que el VIH es el agente infeccioso que provoca el SIDA, los científicos han estado tratando de desarrollar una vacuna contra la enfermedad. Sin embargo, la tarea ha sido difícil, porque el VIH muta muy rápidamente.
Las vacunas que hagan que las células inmunitarias se concentren específicamente en atacar esas regiones vulnerables del virus podrían ser mucho más eficaces que las vacunas probadas previamente.
Aunque las tasas globales de infección por VIH han disminuido desde el año 2000, todavía hay más de 33 millones de personas que viven con SIDA.
La gran mayoría de esas personas residen en países en vías de desarrollo, donde es muy limitado el acceso a los fármacos capaces de mantener a raya a la infección.
La nueva investigación la ha llevado a cabo el grupo de Bruce Walker, director del Instituto Ragon, Arup Chakraborty (MIT), Vincent Dahirel (ahora en la Universidad Pierre y Marie Curie en París), y Karthik Shekhar del MIT.
Las vacunas contra los virus por lo general consisten en versiones muertas o debilitadas de un virus que inducen al sistema inmunitario del cuerpo a responder cuando luego se enfrente al virus real.
La mayoría de las vacunas experimentales contra el VIH tienen algunas proteínas encontradas en el material genético del virus.
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